domingo, 10 de abril de 2011

Dos Bandos: Capítulo 5 (Parte 1)

Planes, planes, planes

-Veréis, creo que tiene que haber alguien que esté dando órdenes a Fitz… A Ellen – dije con decisión cuando hube captado la atención de todos. Era domingo por la mañana, y a pesar de la temprana hora de nuestra reunión, había acudido bastante gente. Estaban la mayoría cuyos nombres recordaba, excepto Jamie (lo cual me asombró) y Radon (esto ya no tanto), además de muchos otros de los que recordaba más bien nada. Al principio me había quedado perpleja al comprobar que tanta gente me tomaba en serio a pesar de ser la nueva y todo eso – Ella es como nosotros… Me refiero a que alguien le tuvo que explicar todo lo que sabe. Alguien quiere que seamos su ejército.

-Sí, eso mismo pienso yo – dijo un tipo de tez tostada y rizos negros – Hay alguien que nos necesita… Llamémoslo “rey”. Ellen es su “general” y nosotros sus “soldados”. Por así decirlo – se encogió de hombros después de que todos le miraran con ojos interrogantes.

-Pero el problema es – proseguí – que no tenemos forma de encontrarlo.

Hubo un silencio sepulcral durante un minuto escaso, en el que supuse que todos estaríamos pensando lo mismo: ¿Cómo descubrir quién podía aclarar nuestras dudas? ¿Había alguna posibilidad de llevar a cabo el plan que Pete y yo teníamos en mente?

-¿Y Kirk? – saltó de pronto una aguda voz femenina. Levanté la vista y me extrañó no haberme fijado antes en la chica que hablaba: Su pelo era corto, exceptuando el flequillo, que casi le tapaba los ojos castaños rodeados de unas Manchas no mucho mayores que las mías; pero lo más llamativo era su color: azul intenso. Ella siguió hablando una vez hubo conseguido la atención de todos – Él lleva metido en esto el mismo tiempo que Fitzpatrick. Quizás sepa algo.

Me dieron ganas de abrazar a la chica peliazul. Ésa era la solución. Ahora, el problema estaba en localizar a Kirk y en si éste nos respondería. Manifesté mi duda a mis compañeros.

-Bueno – dijo Eddie esta vez –, Pete me contó lo de que pensabais hurgar en el despacho de Ellen. Quizás tenga ahí la dirección de Kirk o algo que nos sirva para aclarar nuestras dudas.

Hubo un murmullo de aprobación por la sala. Me alegró ver lo dispuestos que estaban todos a romper las normas con tal de aclarar las cosas. Sonreí.

-¡Tsss! – chistó Jessica – Ellen duerme en el piso de arriba. Procurad no hacer ruido, no queremos que nos descubra.

Entonces bajamos la voz, porque obviamente no queríamos ser descubiertos con las manos en la masa, y mucho menos por Fitzpatrick. La chica peliazul comentó que quizás no estaría fuera de lugar celebrar nuestras reuniones privadas en algún otro lugar, pero como no disponíamos de ningún sitio al que darle ese uso, decidimos quedarnos donde estábamos.

-¿Qué os parece si vamos al despacho de Ellen ahora? – comentó Pete – Está dormida, y quién sabe si tendremos otra oportunidad para entrar a fisgar.

Creo que la mayoría asentimos, y también supongo que todos pensamos lo mismo: Ya voy yo. Pero no podíamos ir todos, así que como Pete lo había propuesto, fue él a husmear acompañado por Dominique, la chica peliazul.

***
-¿Qué habéis encontrado? – inquirió Brenda nada más Pete y Dominique hubieran cruzado el umbral de la puerta y entrado en el salón - ¿Por qué habéis tardado tan poco?

-Oh, pues hemos encontrado un mundo maravilloso parecido a Narnia – se mofó Pete –. Hemos hablado con unos extraterrestres que andaban por allí de paso y nos han comentado que mañana vienen a invadirnos, y que podemos ir con ellos a su planeta natal.

Dominique, que estaba cruzada de brazos detrás de su acompañante, alzó una ceja y dijo, poniendo los ojos en blanco:

-El despacho estaba cerrado. Pero los extraterrestres eran muy majos – añadió, siguiéndole el juego a Pete.

Nos quedamos ahí, pensando. ¿Qué podíamos hacer ahora? Como no se nos ocurría nada, decidimos disolver la reunión, prometiendo que cada uno intentaría encontrar un modo de averiguar cómo conseguir ponernos en contacto con Kirk, y que si lo encontraba, se lo haría saber inmediatamente al resto.

***
Me despedí de Pete en cuanto llegamos a mi portal. Supuse que él también estaba decepcionado: No iba a ser tan fácil como creíamos cazar a Fitzpatrick. Metí la llave en su cerradura y giré la muñeca para abrir la puerta. Subí los escalones que me llevaban al primer piso a desgana, y volví a coger las llaves para abrir la puerta de casa. Justo entonces la típica melodía Nokia sonó. Venía te mi bolsillo.  Tengo que cambiar ese tono, me dije. Era Christie.

-¡Marg! – resonó su voz al otro lado del teléfono - ¿Dónde estabas? He estado llamando a tu casa, pero cuando por fin me ha cogido tu madre, me ha dicho que no…

-Christie, ahora mismo estoy a punto de entrar en casa – la corté. Mi amiga tenía la costumbre de precipitarse y sacar demasiadas conclusiones erróneas - ¿Ha pasado algo malo?

-Emm… No. Sólo quería hablar contigo… ¡Te tengo que contar qué tal me fue anoche! – su voz dejaba ver con claridad el entusiasmo que la embargaba – Y espero que tú también tengas algo que contarme… - añadió pícara.

-¡Por supuesto! – dije emocionada. No podía esperar a contárselo, pero primero debía entrar en casa y mostrarme viva ante mis padres - ¿Quedamos dentro de media hora en el parque? ¿Estás lista?

-¡Claro! Está bien, nos vemos enseguida… ¡No tardes!