viernes, 4 de marzo de 2011

Dos Bandos: Capítulo 4 (Parte 2)

Así que ahí nos quedamos, Derek y yo, sin saber bien qué decir, y, por qué no decirlo, bastante incomodados. Lo miré durante medio segundo, evaluando su estado de ánimo.

-Esto… - yo no pensaba quedarme lo que faltaba de noche ahí de pies, callada, sin mediar palabra y esperando a que él hablara. Además era mono… - Podemos ir a sentarnos – sugerí, de forma no demasiado convincente - , ya sabes, estar de pies no está entre  mis pasatiempos favoritos.

-No, tampoco entre los míos – dijo con una pícara sonrisa. Dios, que cambio. En cuestión de nanosegundos había pasado de ser un chico completamente tímido a querer tomarme el pelo como si me conociera desde los cinco años…

Así que nos sentamos en una mesa, los dos solos, y creo que ahí empecé a notar el feeling. Era un chico hablador y divertido, después de todo, y yo me sentía cómoda con él, al contrario de lo que había pensado. Ojalá que Christie vuelva a necesitar mis favores para ligar con el tal Kyle.

Tal como cabía esperar, nuestros respectivos amigos no volvieron hasta que la fiesta estaba a punto de acabar, pero tampoco es que a nosotros nos importara demasiado no estar con ellos…

-¿Sabes? – me dijo en un momento dado – Soy un crack diciendo cosas profundas.

-¿Ah, sí? – lo piqué – Seguro que yo puedo decir algo más profundo que tú.

-Prueba suerte, pequeña – dijo acercándose más a mí, y por un  momento pensé que me iba a besar. Pero no lo hizo, así que yo le contesté con un chiste de andar por casa que le oí a Pete.

-Subsuelo – sonreí.

-Ja – dijo arrugando los labios y esbozando una sonrisa torcida – La fosa de las Marianas – no pude evitar reírme, porque obviamente no había caído antes y él lo dijo sin alterarse lo más mínimo, lo cual hizo que mi risa fuera más descontrolada de lo que a mí me habría gustado.

Así que yo esa noche había olvidado por completo mis preocupaciones, y no podía sentirme mejor. Cuando llegué a casa mi hermana estaba despierta esperando. Nuestros padres estaban fuera en una cena con los amigos, y como buena hermana que era Denny, supo con mirarme a los ojos que una felicidad poco común me rondaba.

-Tú estás enamorada – me dijo sonriente. Hacía tiempo que no me veía así, concretamente desde que había roto con mi ex novio dos años atrás. Desde entonces había dejado de confiar prácticamente en todos los hombres que mostraban más interés de lo normal por mí. Pero supongo que cualquier hermana que se precie detecta estas cosas. Me tomé mi tiempo en contestar.

-Es fantástico. Me hace sentir genial.

Mi hermana sonrió dulcemente. Vino, me pasó un brazo por encima de los hombros y me pidió que le contara todo: Cómo era, cómo se llamaba… No pude evitar que mi descripción fuera idealizadora, pero hacía mucho que no me enamoraba, y mucho menos tan rápido.

-Oh, Denny – dije con la voz saturada de euforia – Ojala lleguemos lejos. Yo lo quiero, y creo que él también me quiere a mí. Pero no quiero que esto acabe como la última vez…

Me ahorré decirle que podía acabar peor, porque esta vez, había que añadir el hecho de que el chico al que tanto quería fuera mi enemigo en un futuro quién sabe si tan lejano como cabía esperar.

-Vamos, Marg – me animó – es muy pronto para preocuparse por ello. Ahora sabes que tienes que exprimir cada segundo que pases con él.

No era lo mejor que podría decirme en ese momento, pero lo di por bueno, ya que como consejo no estaba del todo mal. Se lo agradecí y me fui a la cama, feliz de haber desconectado por lo menos durante unas horas, pero preocupada por los viejos temores que volvían con fuerzas renovadas.

Esto no debía durar más. Cogí el teléfono y marqué el número de Pete, que había tenido la amabilidad de dármelo cuando vino conmigo a casa.

-Pete, avisa a todos los que puedas – supuse que no haría falta excluir a Radon de la lista de invitados – de que mañana por la mañana tenemos que hablar seriamente sobre qué nos oculta Fitzpatrick. Necesitamos un plan.

-Va-vale – dijo sorprendido. No me extrañó demasiado, quizás había sido demasiado directa. Pero eso no importaba – Se lo diré a los que pueda, no sé si podré contactar con todos.

-Gracias – a falta de nada más que decir, decidí que lo mejor era despedirse por aquel día – Tengo que colgar, nos vemos mañana.

-Sí, adiós – dijo, todavía en estado de shock por la decisión con la que hablaba. Quizás después de todo no estuviera tan mal estar al mando. Aunque, me recordé, eso sería en caso de batalla.

4 comentarios:

  1. Derek... ummm... es uno de los otro??? :? jo... dime que no porque parecia un buen chico!!!!!!!!
    jo...
    y O.o qué les oculta Fitzpatrick??? Curiosidad curiosidad!!!!!! espero leer el proximo pronto!!!!
    bss

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  2. Que bueno!!! *__* Me ha encantado, escribes de maravilla, de veras.!!
    besos!!

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  3. Me en-can-ta. Escribes muy muy bien, en serio, la historia es original y diferente :DD
    Sigue así, un besazo! <3

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  4. ummm dereeek!!!!!xd increíble:D bss

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