miércoles, 1 de diciembre de 2010

Dos Bandos: Capítulo 2

-¿Me vas a decir qué te pasa? - me dijo Christie. Siempre había sido mi amiga, y siempre había sabido cuándo me pasaba algo. Quizás es que tuviera un cartel enorme en el que un señor maligno escribía todo lo que me pasaba por la cabeza.

-Estoy... - empecé. Vale, no le iba a contar lo que me pasaba de verdad. Porque quizás fuera una de los Otros y... ¡BUM! El peso de la realidad cayó sobre mí. Yo no podía saber quiénes iban a ser mis enemigos (porque había deducido que los Nuestros y los Otros no se diferenciaban porque fueran Team Edward o Team Jacob, o porque unos animaran a un equipo de fútbol y otros al equipo rival), y de hecho, cualquiera a mi alrededor podría serlo, y para cuando yo me enterara, ya sería demasiado tarde. Amigos de la infancia serían mis adversarios. Puede que algún tío bueno. Puede que algún famoso al que idolatrara. Cualquiera.

-¿Y bien? - me recordó Christie, bajándome los pies a la tierra, impaciente por conocer mi respuesta-barra-excusa - ¿Se puede saber qué te ronda por la cabeza? - Uf, menos mal. No había carteles gigantes a mi alrededor.

-Pues estoy un poco preocupada porque - vamos, vamos. Una excusa convincente... - Todavía no he empezado el proyecto de historia y es para el lunes que viene - no era perfecta, pero servía. Justificaba mi charla con Ellen, e iba a juego con mi habitual sobrepreocupación por los trabajos y los exámenes, nada que alarmara a mi amiga.

-Pfff... - Christie resopló. Supuse que esperaba un mega cotilleo que compensara mi ausencia. No andaba del todo equivocada.

Chapa, chapa, chapa: El profesor Chandler nos dio la chapa.

Empecé a confeccionar mi lista de cosas pendientes:

1. Encontrar la información que me faltaba. Quizás... ¿Preguntar a Angelina? Poco probable, ella sabría incluso menos que yo.

2. Hum... Espera, eso era todo.

Entonces... ¿Qué iba a hacer? En algún momento, seguramente no muy lejano, me iba a tener que enfrentar a Angelina Wood y a muchos más sin tener yo una razón, sólo porque el destino así lo había elegido... Pero quizás sí debería hablar con ella, porque puede que tuviera alguna que otra teoría, y en estos momentos cuanta más información, mejor. Después de clase, hablaría con ella, para hacerla ver que no estaba loca (porque ella no vería a Fitzpatrick, y por lo tanto estaría empezando a preocuparse), pero no estaría de más empezar con disimulo, solo por si Fitzpatrick se equivocaba...

-Angelina - la llamé, cuando salimos de los vestuarios después de la clase de Educación Física (una asignatura de las que peor se me daban, por cierto), a última hora -, ¿No te importa que hablemos un rato, verdad?

-Emm... - dudó un instante, porque apenas nos hablábamos desde hacía años, pero supongo que no le pareció mal que charláramos un poco - Claro, ¿Qué pasa?

-Bien, porque... - discreción, discreción - Tú... ¿Has notado algo extraño... en tus ojos... últimamente?

Me miró raro. Alzó una ceja y me escrutó de arriba a abajo, como muchas veces hacía con todo el mundo, algo que siempre me ha puesto de los nervios.

-No, ¿por? - no respondí. Porque no contaba con esto, claro - ¿Tú sí? ¿Por qué debería?

-Emm... No, no es nada, es que... - a ver cómo cojones salía yo de esta - Me había parecido que no veías bien la pizarra y... - vamos, Margott, pégate una inventada - Pues como mi tío es óptico, igual te podía hacer una revisión...

Volvió a mirarme, pero esta vez, creo yo, pensando "Menuda friki".

-No, tranquila - empezó a volverse, mirándome como si fuera radioactiva - Veo bien, pero gracias.

-Bueno, pues nada - dije con una sonrisita que decía "Ups" - ¡Hasta luego!

"Hasta luego, sí" o algo parecido fue su despedida.

Añadí lo siguiente a mi lista de cosas pendientes:

2. Preguntar a Fitzpatrick por qué me ha mentido sobre Angelina Wood.

Cuando llegué a casa, acompañada de mi hermana, las típicas preguntas de mis padres (¿Qué tal? ¿Alguna novedad? ¿Tienes algún examen nuevo?) se me metieron por los oídos a la cabeza y empezaron a bailar dentro. Claro, eso a mí no me importaba, porque no tenía cosas más importantes en las que pensar, o cosas más urgentes que hacer, como por ejemplo ir a donde Fitzpatrick me garabateó en el papel y buscar respuestas. Qué va, no estoy siendo sarcástica. Para nada.

Respondí a mis padres con la respuesta habitual (Bien, no, no) y me dirigí a mi cuarto. Miré el papelito que tenía guardado en el bolsillo. Consulté a mi nuevo mejor amigo, Google Maps (lo siento, Wikipedia, algún día te lo tenía que decir). La calle indicada estaba en las afueras, y no me gustaba ir por esos parajes sola. Así que lo mejor sería salir cuanto antes y no volver muy tarde, preferentemente acompañada. Cogí un bolso, lo llené con mi cartera, las llaves, una chaqueta y el iPod, mi inseparable compañero azul, y me apresuré a salir de la puerta antes de que mis padres pudieran decirme nada más.

-Tengo que irme - fue mi escueta despedida -, no volveré demasiado tarde. ¡Adiós!

No me dio tiempo ni a escuchar el "hasta luego" habitual de mi padre ni el "anda con cuidado" que solía repetir mi madre.

Izquierda. Derecha. Todo recto. Podría repetir el camino en cualquier momento (Google Maps, quizás Wikipedia te vuelva a quitar el puesto). Unas calles más lejos, llegué a un edificio de aspecto viejo, más que nada sucio y desgastado. Llamé a la puerta usando la aldaba (había timbre, pero es que no podía dejar pasar una oportunidad así) y la mismísima Fitzpatrick abrió.

-Hombre, parece que alguien tiene más dudas de las que creía… - dijo. Ja, ja, ja. Alcé una ceja y respondí.

-Sí, cierta experiencia vivida horas después de cierta charla me ha hecho quedar como una idiota – me tomé en serio eso de tratarla de tú. Tanto que ahora estaba echando en cara a mi profesora (sustituta, todo hay que decirlo) algo que en parte (subrayado y en negrita) era culpa mía – Angelina Wood no tiene Manchas. He hablado con ella.

-Claro que las tiene boba – ella también tomaba el pelo a una alumna. Mola –. Pasa, tengo que aclararte algo. Y podrás conocer a más gento como tú.

¿Como yo? Bueno, supongo que quiso decir como nosotras. O sea, gente de los Nuestros. Perfecto. Me hacía falta.

Dentro, la casa estaba decorada de forma… pues, para decir la verdad, desconcertantemente moderna. Pufs, una televisión de plasma conectada a diversos tipos de consola… Guao, yo creía que Fitzpatrick era profesora sustituta, no la fundadora de Facebook o, peor aún, Hannah Montana. Pero además de muebles chulos, en la estancia había bastante gente… Unas treinta y pocas personas jugaban a la Wii, charlaban, escuchaban música en el estéreo o simplemente estaban tumbadas.

-Bienvenida al Nido del Cuervo, Margott – dijo Fitzpatrick a mis espaldas - . Un lugar al que tendrás que venir a menudo, me temo…

Durante aproximadamente cinco segundos (el tiempo que me llevo echar un vistazo rápido a todos los Nuestros) no dije nada, pero después mi boca cobró vida y recordó a Fitzpatrick que tenía que resolver una de mis dudas.

-Verás, - comenzó – hay varios periodos que hay que pasar… a ver si me explico. Primero, salen tus Manchas. Son pequeñísimas, y tú apenas las puedes notar. Solo los que tienen más experiencia que tú pueden verlas, aunque claro, con el tiempo se van haciendo grandes y cuando se notan un poco más, las ves. Pero no las de otras personas, aunque sean de los Nuestros. Luego, empiezas a ver las de los otros integrantes de los Nuestros. Tú estás en ese periodo. Y por último, comienzas a ver a los Otros.

-Pero… - algo no cuadraba en esa explicación. Deduje que Angelina estaba en el primer tramo, pero yo… - Yo no he pasado el primer periodo. Bueno, el segundo. En el que solo ves tus Manchas. Esta mañana vi por primera vez las mías. Y también las tuyas. ¿Es algo… malo?

-¿Qué? – Fitzpatrick me miró a los ojos. Me estaba hartando de tanta miradita de tanta gente. La interjección de la profesora captó la atención de los demás, y más miradas se clavaron en mí. Una muchacha realmente pelirroja. Un joven de color con pelo a lo afro y sonrisa blanquísima que mostraba segundos atrás. Una pequeña rubita que no tendría más de trece años con ojos realmente verdes. Huelga decir que todos con Manchas. Pero me chocó lo grandes que eran las de la rubia, en comparación con su pequeña carita redonda.

Mientras yo me convertía en el centro de atención de todos, Fitzpatrick cambió el rumbo de su mirada e hizo un gesto a la niña pequeña para que se acercara. “Un momento”, dijo la profesora, y se llevó a la pequeña. Empezó a hablar tartamudeando, mientras la niña fruncía el ceño.

-Me parece – comenzó el afroamericano. Lo contemplé, con miedo en la mirada. Lo que seguía lo dijo con demasiada ligereza, al menos a mí no me hizo ninguna gracia… – que nos hemos topado con la nueva líder de grupo, amigos.

10 comentarios:

  1. Hola Betty!!
    Sigo leyendo tu historia!!
    Este capítulo me ha resultado divertido, me he reído un rato y ha sido un momento agradable. De veras que me encanta tu historia y si me das permiso, podría hacerte un poco de publi en mi Blog aunque no te prometo nada porque mis seguidores son un poco vagos a la hora de leer. Mi historia ya no la leen (algo normal porque está en la fase aburridilla de la historia). Bueno, un beso!!
    Me encanta tu historia ^^

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  2. Joe, que pesada soy, no? He puesto unas 4 veces que me encanta tu historia XD

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  3. Hola :) He entrado por casualidad al blog y me ha gustado mucho tu historia ! Felicidades, en serio, aquí ya tienes una lectora. Que por cierto, me he quedado flipando al saber tu edad!!
    Felicidades de nuevo porque escribes muy bien :3

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  4. Gracias a las dos, me alegra que os guste :D
    Por cierto, gracias por hacerme publi, Koype! Ahora mismo me paso por tu blog ;)

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  5. Hola Betty!!
    Aún no te he echo publi porque no sabía si te parecía bien pero enseguida te la hago!!
    Mi Blog es Isic y supongo que ya sabrás como entrar!! Que ganas del segundo capítulo de Dos Bandos!!

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  6. GUau. Vi tu blog en el de koype y me kede de piedra. Esta genial la historia!!!me recuerda a los juegos del hambre:)esta genial

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  7. Juro que intentaré ser una lectora fiel, lo intentaré. Aunque lo diré desde le principio: soy muy sincera y si en algún momento algo no me gusta lo diré.
    Ahora sí, comenzaré con presentarme y esas formalidades:
    Soy Lali (wow, que inteligente, incluso es mi nick), he encontrado tu blog por alguna paginilla de tuenti y he decidido echarle un vistazo. Me gusta el aire fresco y confiado de tu escritura, cercano al lector. Tu ortografía es espléndida y la gramática igual, tiene toques de humor y en su sencillez está la complejidad de los narrado. Te felicito:)

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  8. ¡Buah!
    ¡Me encanta tu Blog!
    Eres muy buena en esto:)
    Te sigo. Si quieres pasate por los mios: http://palabraslibresdelalma.blogspot.com/ y http://relatosdelalma.blogspot.com/

    Besos*

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  9. Betty, todos los días me paso por aquí a ver si publicas pero nada!! Me apetece mucho leer el tercer capítulo de Dos Bandos!! cuando publiques, lo leeré enseguida!! jaja

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  10. hola! he caido por casualidad en tu blog, me he parado a leerlo y vaya! me ha gustado mucho, tengo ganas de saber como sigue!
    tienes mucha imaginacion :) sigue asi!
    un beso! te sigo!

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